Una esfera que convulsiona
Perfecciones subjetivas, como la perfección distópica del amor: el acercarse a otro tanto, tanto, acariciando el límite, coquetear con la idea de dejar de ser para convertirse en otro, no un apéndice, terminar con uno mismo y formar a otro, de nuevo el asunto del eterno retorno, regresar a la plenitud.
¿Cuánto es posible perder antes de reventar?
Porque todo se trata de avanzar y dejar de ser para convertirse en otro, hasta que el centro deja de estar bajo nuestros pies, ¿lo has sentido?, el cosmos es una esfera perfecta donde cada punto equidista de los demás, pero tu transgresión de avanzar y convertirte en lo otro lo altera, lo convulsiona, si existiera el afuera podrías verlo.
No lo ves.
Insistes en convertirte y esa operación duele, es lo más doloroso, perder el centro bajo tus pies, no puedes resistirlo y lo abandonas: dejar de ser es siempre la muerte.
Lo otro es muerte.
Cuántos, como tú, aceptaron y se entregaron y ahora ya nadie puede verlos, lo que puedes ver es recuerdo, su ausencia.
Los cuerpos no siempre dicen la verdad.